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Rita Segato, una poeta desobediente que abrió un camino de regreso en Jujuy

Con la sala llena y una audiencia atenta, Rita Segato llegó a la 22.ª Feria del Libro Jujuy para compartir una faceta quizás menos conocida de su trayectoria: la de poeta. En un encuentro atravesado por la palabra, la imaginación y la memoria, presentó El camino de regreso, su primer libro de poesía editado por la UNAM, y abrió una conversación sobre ese territorio íntimo donde pensamiento y escritura se encuentran.

La propuesta comenzó con una invitación: hablar de un libro que todavía no estaba, de aquello que aún no tiene una forma definitiva pero puede comenzar a existir cuando alguien se anima a imaginarlo. “Es una invitación a abrir esa posibilidad de hablar de algo que todavía no está”, planteó Segato, en un encuentro que justamente buscó abrir ese espacio de imaginación.

La presentación permitió conocer a la Rita poeta, una voz que acompaña a la académica y a la activista que el público reconoce. Segato contó que escribe poesía desde los seis años y que, con el paso del tiempo, descubrió que necesitaba estar cerca de los seres humanos para poder escribir.

Su recorrido intelectual y su experiencia como académica y activista también aparecen atravesados por acontecimientos y dolores colectivos. Entre ellos, recordó sus reflexiones vinculadas a los crímenes sexuales cometidos en contextos de guerra, como los casos que conoció en Colombia. Pero en El camino de regreso aparece otra forma de abordar esas experiencias: la poesía como un espacio para transformar, cambiar de piel y volver sobre aquello que duele.

Para Segato, escribir un poema implica ingresar en un estado alternativo de pensamiento. Allí, explicó, el sujeto cotidiano puede aparecer como otro ser, como algo que sigue siendo “yo” pero que al mismo tiempo conserva un misterio.

La imagen que eligió para explicar ese instante fue poderosa: la poesía como un chorro de tinta que se estampa sobre el papel. Una aparición repentina, difícil de explicar completamente, pero capaz de dejar una marca.

En ese territorio, la escritora se permite correrse de las categorías que habitualmente la acompañan. “Soy académica, activista y poética”, expresó, reconociendo en la escritura una dimensión propia, diferente, que no busca necesariamente explicar sino explorar.

El camino de regreso aparece así como una forma de volver, pero no necesariamente al mismo lugar. Es un regreso atravesado por las transformaciones, por aquello que duele y por las pieles que se dejan atrás. Una búsqueda que se construye desde la palabra y que encuentra en la poesía otra manera de pensar.

Durante el encuentro, Segato también habló de sí misma con una definición que parece condensar buena parte de su recorrido: desobediente y desagradable. Una forma de nombrarse que, según contó, fue adquiriendo con los años y que también puede leerse como una declaración de principios: no acomodarse fácilmente, incomodar cuando sea necesario y mantener abierta la posibilidad de cuestionar aquello que parece establecido.

En la Feria del Libro Jujuy, Rita Segato no llegó solamente para presentar un libro. Llegó para abrir una conversación sobre lo que todavía no está, sobre aquello que puede aparecer cuando la palabra se libera de sus formas conocidas.

Y en una sala llena, frente a un público dispuesto a escuchar, la académica, la activista y la poeta compartió ese camino de regreso: un territorio íntimo donde la escritura se vuelve pensamiento, el pensamiento se transforma en pregunta y la pregunta abre, una vez más, la puerta de la imaginación.